|
Dentro cada uno de nosotros hay un espacio quieto,
silencioso, abierto, que se continua por siempre. Un lugar en donde el
tiempo y el espacio no tienen ninguna importancia y ninguna existencia. Un
lugar en donde el miedo no tiene ningún significado. Un lugar tan
silencioso y quieto; eterno y vivo. Un lugar donde no hay soledad porque
estás conectado con todo lo que ha sido y será. Un lugar de donde nacen
el gozo y la paz, y son constantemente experimentadas. Un lugar que está
más allá de un "tú" y un "yo". Es un lugar tan real y
tan accesible que todo lo que tenemos que hacer es reconocerlo.
Ese lugar es tu yo verdadero, tu yo real.
Se supone que tu vida está hecha para ser de expansión y
emoción. La emoción e inocencia de un niño es la forma en que se supone
que todos deberíamos experimentar nuestra vida diaria. No tiene que ser
el caos que continuamente experimentamos.
Muchos de nosotros llegamos a un punto en algún momento
donde preguntamos la ancestral pregunta: “Seguramente esto no es todo lo
que se supone que debería estar haciendo. Seguramente hay otra razón para
todo esto. ¿Cuál es el propósito de estar aquí?” En algún punto todos
reconocen que han perdido la conexión con su Verdad. Reconocen que debe
haber más.
Hay un hilo de conocimiento que ha estado entretejido a
través del tiempo: el conocimiento de los ancestros, la sabiduría del
iluminado. Este hilo común está entretejido en todas las tradiciones,
creencias y culturas. En algunos casos es la columna vertebral de una
persona, en otras épocas y lugares ha sido distorsionado y casi
escondido, pero siempre ha estado ahí. Siempre, ha habido misterios que
han envuelto las enseñanzas esotéricas, las enseñanzas internas. Monasterios
remotos y civilizaciones antiguas han mantenido estas enseñanzas en su
totalidad y pureza hasta que estuviéramos de nuevo listos para
experimentarlas.
Aún con esta obvia necesidad de paz y armonía para el
planeta y nosotros mismos, la humanidad está en una rara posición.
Tenemos el poder de elección. Podemos continuar por el camino de la
destrucción o abrazar la sabiduría según se nos es revelada. Podemos
abrazar la razón por la que estamos realmente aquí. Podemos tomar
responsabilidad por nuestras acciones y hacer la elección por algo más,
algo más grandioso, algo extraordinario y tal vez podamos recordar
quienes somos realmente.
Mucho más importante, podemos hacer la elección para vivir
esa grandeza. No es un sueño remoto, o una tarea difícil. Es nuestro
Derecho de Nacimiento. Es como deberías estar experimentando tu vida.
Depende de tí.
Aprende las antiguas Enseñanzas Originales de los Ishayas,
y despierta a tu Verdadero Poder, a tu Verdadera Esencia.
|